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La revolución de las máquinas

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En Japón no existen kioscos. Es algo extraño para nosotros pero ellos reemplazaron ese "servicio" por máquinas expendedora. Hay máquinas para todo: bebidas (calientes y frías), snacks, cigarrillos y hasta comidas como fideos y papas fritas. 

Estas máquinas están por todos lados y son buenísimas. Toman monedas y billetes, hasta te dan vuelto y todo. 
Lo importante es saber qué estas sacando, y con esto me refiero a si estas sacando una bebida caliente o fría. La forma de saberlo es simple, si la etiqueta es roja es caliente y si es azul es fría. Siempre hay que guiarse por los colores y no por la imagen de la bebida porque los japoneses toman café frío y nadie quiere un café frío en el invierno (va, ellos sí). 

La contra de esto es que en las calles de Japón no hay tachos de basura (tienen un refrán que es: la basura que vos generas es tuya, llevala con vos). Al lado de estas máquinas suele haber tachos de basura, el tema es que es común que compres una bebida para tomarla m…

Homesick

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Hoy fue el primer día que extrañé casa. En realidad empezó anoche, cuando estaba intentando dormir. La imagen que se me presentaba a la mente fue la de mi cuarto de Superi. (Siempre me divirtió el hecho de que solemos ubicarnos temporalmente dependiendo de la casa donde vivimos cosa que siempre funciona si sos una persona que se ha mudado mucho como yo. A los 31 ya tengo vividas 10 casas: Matienzo, Superi, Nahuel Huapi, Ugarteche, Miller, Superi II, Virrey del pino, 3 de Febrero, Arias y Atago.)
El cuarto que recordaba y recorrí anoche mientras intentaba conciliar el sueño fue el de Superi, cuando vivía con mis viejos. Ese cuarto grande con un ventanal con balcón francés que daba a una pared que con el tiempo se fue poniendo verde por el crecimiento de la enredadera de Chela (la portera). Ese cuarto de piso de parqué, 6 placares de piso a techo que cubrían toda una pared y en el que uno escondía una mega caja fuerte. (Puedo recordar perfectamente cómo estaban organizados esos placare…

Bicicleta

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Desde que me mudé a Saavedra empecé a usar mucho la bici pero se volvió mi medio principal de transporte cuando vendí el auto para venirme a Japón. Cinco meses antes de venirme ya tenía bici nueva en Japón. Ahora que lo pienso por un tiempo tuve dos bicis, una en Argentina y otra en Japón. Claramente mi vida se bifurcó cuando empecé este proyecto. Lo fantástico es que las dos son violetas. Si algo así como el destino bicicletil existe, el mío es de color violeta. Acá sigue siendo la bicicleta mi medio de transporte principal. Vamos en bici al super, al parque, a las clases de japones en el CityHall (Municipalidad), a todos lados excepto cuando vamos a Tokio que usamos el tren. (Nosotros vivimos en una ciudad que se llama Noda y pertenece a la Prefectura de Chiba. En Japón no hay provincias sino prefecturas. Chiba es una prefectura que queda al norte de Tokio. En tiempo, estamos a una hora y media de tren o, como graficamos a nuestros amigos porteños, como si viviésemos en San Fernando.…

El día que llegamos y perdimos la mochila

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El día que llegamos, Japón nos dio la bienvenida al primer mundo. Long story, short: perdimos y recuperamos la mochila donde llevabamos todas las cosas importantes (mi notebook, la mac de Pablo, dos discos externos gigantes, documentos importantes, plata, etc.). ¿Cómo fue que pasó? Les cuento...
Llegamos a Japón con nuestras mochilas a cuestas, retiramos nuestras valijas (dos cada uno) y nos subimos al tren. Dos personas, dos mochilas, cuatro valijas. Tengan en cuenta esto que es muy importante. 
El mood era claramente de excitación junto con cansancio producto de las 30 horas de viaje. Yo estaba mega excitada con un grado de pelotudeo importante, de esos que hacen que cualquier boludez me resulte graciosa. Pablo estaba agotado (no duerme en el avión) y disfrutando de mis reacciones ante lo nuevo que él ya conocía pero que redescubría a través mío. 
Cuando subimos al tren ubicamos las cuatro valijas gigantes alrededor nuestro. Yo puse mi mochila sobre mi falda y Pablo la de él arriba…

Home sweet home

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Mi casa es un departamento de dos ambientes en el tercer piso de un edificio de dos pisos. Sé que resulta contradictorio pero los japoneses cuentan la planta baja como primer piso, con lo cual lo que para nosotros es el primer piso, para ellos es el segundo y así.

Los dos ambientes son living-comedor-cocina y cuarto, después tiene tres puertas más que conforman el baño (un espacio para el inodoro, uno para la bacha y otro para la ducha). Vamos por partes.
Entrada

Todas las casas japonesas tienen un hall de entrada que es el espacio donde debemos descalzarnos, entonces siempre tienen un escalón que divide el sector de las zapatillas y el de la casa, donde debemos entrar descalzos.
Living-comedor-cocina

Un cuadrado. En este momento lo tenemos bastante pelado pero con el tiempo lo vamos a ir llenando de amor y comodidad. Es un desafío pensar en cómo amueblarlo. No nos entran muchas cosas, tiene muchas puertas y eso hace difícil pensar en amueblarlo al estilo occidental. ¿A qué me refiero? L…

El primer mundo es poder sentarse en un baño público

una gran verdad que me hizo ver Dralu

Uno puede pensar que es la seguridad, que es la limpieza de las calles, la estabilidad económica, la falta de cartoneros en la calle, la presencia/ausencia del estado según corresponda, la educación de las personas, el acondicionamiento de los espacios públicos y de los medios de transporte, etc. 
Pero no. 
La verdadera experiencia del primer mundo la tenemos cuando estás en pleno paseo al aire libre o cambiando de subte a subte a la 1 AM pillándote furioso y ves un baño en el medio de una plaza o en la estación, entras y ni lo dudas, te sentas. Como dice Dralu, si no me siento lo voy a ensuciar.
El primer mundo es sentarte tranquila en cualquier baño sabiendo que esta más limpio que tu casa. Con papel higiénico, tapa calentita, música, todo. Hermoso.

Partida y arribo

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Todo el proceso de desarme de la vida argentina fue duro. Subidas y bajadas, angustias y alegrías. Mucha incertidumbre. Cuando llegamos a Ezeiza con mi papá y mi hermano se sentía la tristeza en el aire. Papá estaba destrozado y mi hermano se tragaba la angustia. El tiempo desde que bajamos del auto hasta que pasé la barrera para hacer la fila a migraciones fue durísimo. Como dijo una sabia amiga mía ante mi pronostico fatídico de que me iba a desmayar en el aeropuerto, en ese momento estas sumamente calmado porque no terminas de entender bien qué te esta pasando.
Pasé esa barrera inundada en llanto. Pablo me hacía mimos en la espalda. En un momento me dice “cualquier cosa nos volvemos". A lo que yo le respondí “estas son las lágrimas que me quedaron de la despedida, ahora estoy sumamente feliz”. La felicidad que brota desde las entrañas cuando uno cumple un proyecto es algo increíble, es un momento de pura excitación, es un ¡Lo logramos! No puedo creer que lo hicimos...
Del vu…